lunes, 16 de julio de 2012

ECLIPSE
Por Benjamín H. Yáñez Campero



REFLEXIONES PERSONALES
¡Más allá que un balance de vida!  

So pretexto del fin de un ciclo y el inicio de otro -cumplir años-  se agolpan tanto los recuerdos, como las experiencias y con ellas la posibilidad de hacer un recuento, que va más allá de un simple balance de vida; brinda la oportunidad de vivir de nuevo, de sentir, recordar y percatarse que la vida es solo un camino, un proceso, y que la diferencia entre una vida simple y una gran vida la hacen esas personas que te han acompañado, en partes o en la totalidad de tu andar, lo que has podido aprender de ellas, así como la manera en que has podido influir en las mismas. Este camino, es simplemente un experimento de prueba y error, en el que avanza más quien más “tropiezos” tiene, ya que ellos otorgan sapiencia, madurez y forjan el carácter. 

Para el de la pluma en particular, ese andar inicio con el pie derecho…caí parado en el seno de una familia de amplios principios y valores -y no me refiero a la moralina y mucho menos a los golpes de pecho- sino aquellos que enseñan la importancia de la competencia, de la lealtad a ti mismo y a los tuyos, del compromiso de saberse miembro de una familia, de un clan o hasta de una mafia como alguien de cuyo nombre no quiero acordarme la tildó;  o bien la tranquilidad que implica saber y sentir que estarán para ti en cualquier situación, sin pretexto ni juicio alguno y de la responsabilidad que significa responder a ese llamado en sentido contrario y bajo las mismas premisas. 

Soy en todos aspectos un hombre afortunado, que gozó de amor, la tutela y el orgullo de sus progenitores, un hombre al que no solo alimentaron de esplendida comida, sino de sueños y realidades ensoñadoras, al que en su infancia, adolescencia y juventud saturaron su asombrada visión con maravillosas puestas de sol, blancas y finas arenas, inconmensurables edificios coloniales e interminables tramos carreteros, millas náuticas o aéreas, que lo mismo me llevaron desde un modesto día de campo en “los pescaditos” o en algún balneario popular como la Riviera, hasta la maravillosa experiencia de abandonar el terruño o cruzar el charco, solo para averiguar que el mundo va mucho más allá de los límites geográficos de la colonia Portales, orgullosa cuna del editor y que para recorrerlo hacia falta más que una potente bicicleta chopper roja de asiento tipo banana color amarillo. Experiencias que sembraron la semilla de la búsqueda interminable por conocer qué hay del otro lado de la barda, que comen, que visten, que construyen, que hacen de su tiempo libre y como edifican su propia libertad, inquietud vigente hasta la fecha. 

Un camino lleno de personajes peculiares, atípicos, asombrosos e inolvidables, algunos vivos y otros que se adelantaron en el camino, tíos aunque no de sangre, compadres de decisión no de sacramento, cuñados por cariño no por intercambio familiar, carnales, compas, chompiras del barrio que lo mismo compartieron la miel de su sonrisa, que la hiel de su desesperanza, o la propia amargura de su corazón, la sin razón de de sus demonios internos, sus habilidades y destrezas, conocimientos y trucos, secretos o las fantasías de su propia utopía, para hacer de mi lo que hoy soy, sin juicios ni valoraciones, y mucho menos comparaciones o pretensión alguna, simplemente realidades. Camino regado en ocasiones de lágrimas de seres queridos y las propias, o en el mejor de los casos aderezado por los triunfos de los míos y los alcanzados de manera independiente, que para el caso son igual de gratificantes; amigos comprometidos que han dado un sentido diferente a esa palabra y ahora son como hermanos o hermanas; algunos vigentes y otros en la imaginaria del sentimiento esperando que los caminos se hagan uno nuevamente, que con guitarra en mano e irrumpiendo el silencio de la noche para despertar al vecindario donde vive la ilusión, o simplemente con su música alegrando el corazón de propios y extraños y algunos más de otra calaña, que sin respeto por ellos o compromiso con nadie, me enseñaron el sabor y el valor de la traición, el color del embuste o el chisme, que me mostraron que se siente y como se vive  con un daga en pecho, pero que gracias a ellos hoy puedo diferenciar entre un amigo-hermano o un mero accidente del destino.

Mujeres que por gracia divina han llenado -en su momento y en el espacio especifico- mi vida de alegrías y mí hoy robusto cuerpo de besos y apasionadas caricias, que lo mismo cocinaron, que me transmitieron su valor y entereza, algunas de corta estancia otras no tanto, pero todas ellas de profunda huella en mi existir, amantes dedicadas, escuchas perfectas, almas libres y juguetonas, tiernas y firmes que dieron sentido y razón a una desbocada existencia; guías, compañeras y hasta cómplices de mis sueños y travesuras, bálsamo para mi dolor y contención para la derrota o frustración, inquebrantables almas que lograron desmitificar mi beta sensible y ese lado femenino que todos los hombres tenemos y nos cuesta primero identificar y luego explotar. Sin olvidar a quien hoy llena con su mocedad, luz y su chispeante picardía mis más intrincadas realidades y fantasías. 

Y qué decir de los eslabones de mi cadena de vida, de mis compañeros inseparables, de esas almas indomables, sabias, caritativas, cariñosas, desprendidas, desinteresadas, comprometidas, obsesivas del orden y la limpieza, anfitriones inmejorables y fiesteros empedernidos que me han acompañado desde siempre; mis herman@s y sus parejas, mis queridísim@s sobrin@s que me han cobijado con sus brazos, en sus hogares y desde luego en sus corazones desde el día en que nuestras existencias se cruzaron, que lo mismo me brindan un buen trago de tequila, que su sabiduría en forma de consejo o en severo llamado de atención,  presentes en más de uno de mis muchos mundos; en el del trabajo o la política, en las aficiones, en la amistad y sin lugar a duda en el del inmenso cariño que nos une, identifica, diferencía y compromete, ejemplos de dignidad y entereza, que sin ellos probablemente esta tinta estaría regada en otro papel, sin rumbo ni dirección. 

Vaya pues desde lo más profundo de mi ser, mi reconocimiento y agradecimiento para tod@s y cada un@ de esos maravillosos seres de luz –de distintas intensidades- que gracias a su presencia en mi vida han logrado modelar al hombre que hoy tengo la fortuna de ser, he aquí mi cariño para cada uno de ustedes.   

¡Fui, soy y seré un hombre afortunado!


El Morral del Ciego:
“Obrador es un lastre” para la izquierda mexicana señala un artículo del rotativo español El País, “la izquierda mexicana debería replantearse el liderazgo de su candidato presidencial derrotado”, habría menos resistencias con liderazgos como los del jefe de gobierno Marcelo Ebrard o el de su sucesor Miguel Ángel Mancera, son algunas de las reflexiones que explora el referido periódico en su Editorial de ayer y que yo comparto cien por ciento, ahí se los dejo de tarea.


2 comentarios:

  1. Gracias a ti por ser parte de mi familia, Dios y la vida te colmede bendiciones. Te quiero mucho.

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  2. Solo le puedo decir al gran ser detras de la pluma "eres muy bruto" en el mejor sentido de la palabra, gracias por permitir encontrarme en la tinta de tu pluma y en tu vida ser complice balsamo y contención.
    Te quiero y te respeto, hoy te luciste!!!!

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