lunes, 22 de abril de 2013

HAMBRE...


 
ECLIPSE
Por Benjamín H. Yáñez Campero

  HAMBRE…
 

Así de frío y cruel…hambre, conceptualmente es “la sensación fisiológica que indica la necesidad de alimento o ganas y necesidad de comer”, sociológicamente es también, “la escasez de los productos que integran la canasta básica”, ya sea por carestía, miseria o ambas; nutricionalmente es: “la condición causada por una mala nutrición”, con el enfoque que le queramos dar, el hambre es uno de los flagelos universales más corrosivos de nuestra condición humana, es sin duda alguna el pendiente más delicado que tenemos las sociedades, gobiernos, la iniciativa privada y las ONGs (Organizaciones No Gubernamentales) en mundo entero con los desprotegidos y vulnerables de la humanidad; niños, adultos mayores, hombres y mujeres con capacidades diferentes, enfermos y desposeídos en general.

 

Para la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y Agricultura (FAO), existían en el mundo hasta el 2012, alrededor de 868 millones seres humanos “subnutridos” o sea se con hambre, uno de cada 8 habitantes del planeta está sumergido en esta penosa condición, siendo Sudáfrica y el Sur de Asia las de mayor concentración con 234 y 304 millones de personas respectivamente; por su parte América Latina y el Caribe tiene 49 millones de seres en esta categoría.

 

Particularmente en México en el 2012, la población con hambre rondaba, según la FAO el 5 por ciento de la población total del país, esto es que si somos aproximadamente 120 millones de mexicanos, existían 6 millones de compatriotas en situación de hambre, actualmente según cifras del Gobierno Federal existen 7.4 millones de mexicanos “que sufren pobreza extrema y carencia alimentaria severa”, paradójicamente somos uno de los países más gordos del planeta, 7 de cada 10 adultos tenemos problemas de sobre peso y lamentablemente somos los número uno en obesidad infantil.

 

En este marco y apenas hace dos días el Presidente Enrique Peña, lanzó en Zinacantán, Chiapas la Cruzada Nacional Contra el Hambre (SINHAMBRE), respaldada por sendo decreto que estipula las bases, el contenido y los alcances del programa, así como las dependencias gubernamentales involucradas directamente; dicha Cruzada tiene como objetivos: “Eliminar totalmente el hambre mediante la alimentación y nutrición de personas de escasos recursos; Desaparecer la desnutrición entre los niños; Aumentar la producción alimentaria y el ingreso de campesinos y agricultores; reducir las pérdidas post-cosecha; y, Promover la participación de las comunidades y beneficiarios del programa”. En el primer año de operación, la estrategia será implementada en 400 municipios seleccionados respecto al grado de pobreza extrema que posean, la Secretaría de Desarrollo Social (SEDESOL) utilizará al menos 70 programas federales existentes, que servirán como plataforma de la Cruzada.

 

Independientemente que cualquier esfuerzo en la materia es bienvenido, venga de donde venga, es de resaltar que la Cruzada Nacional Contra el Hambre es un programa del todo ambicioso al que honestamente le deseo de manera personal, éxito y permanencia, que este sea la punta de lanza que cierre, al menos un poco, la brecha de la desigualdad social expresada en la lacerante condición de carencia alimentaria.

 

Pero la reflexión final, de este nuestro ejercicio, no radica en la crítica de si se pretende acabar con un decreto con el hambre nacional, o si es o no un manejo faccioso de los programas sociales, o bien, en mejor de los casos, de su trascendencia histórica e impacto social; en esta oportunidad al igual que en muchas otras radica, en ¿qué vamos a hacer nosotros? desde nuestra trinchera, ¿qué vamos a hacer? en el ámbito de nuestra injerencia, en nuestras casas, en nuestras escuelas, en nuestros lugares de trabajo, ¿qué vamos hacer? todos aquellos afortunados, que por esfuerzo o condición tenemos acceso a la comida y no digo a la canasta básica; ¿qué vamos a hacer? con la manera que compramos, consumimos y desperdiciamos alimentos, ¿qué vamos a hacer? para poner nuestro grano de arroz, y nunca mejor dicho, para compartir, aportar, entregar, donar, o trabajar para que alguien específicamente, o algunos hermanos menos favorecidos, tengan un pan que llevarse a la boca. Ese es el punto, ¿Yo que voy a hacer? ¿Tú que vas a hacer? pero sobre todo, ¿Qué vamos a hacer? como sociedad, esta es nuestra oportunidad de sumarnos a la Cruzada Nacional Contra el Hambre o hacer la nuestra.

 

El Morral del Ciego:

Y en temas que van de la mano, hoy es el Día Internacional de la Tierra, hagámonos las mismas preguntas; ¿Qué podemos hacer? cada uno desde nuestro entorno para agradecerle a la tierra y colaborar con una explotación racional, planeada y ecológicamente sustentable de todos los bienes que nos brinda, que nos dé la oportunidad de entregar a las generaciones venideras, un mundo con futuro.

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