lunes, 13 de agosto de 2012

ORO OLÍMPICO... ¡Bálsamo para la Patria!


ECLIPSE
Por Benjamín H. Yáñez Campero 



ORO OLÍMPICO…
¡Bálsamo para la Patria!



Existen un sinfín de posibilidades para entrarle al tema de las medallas olímpicas que ganara o no México en la recién terminada justa veraniega, desde aquellas bastante criticas, como le gusta al de la pluma y que pudiera escudriñar sobre el costo por medalla, en base a los casi 5 mil millones de presupuesto que se le otorgo en este ejercicio presupuestal a la Comisión Nacional del Deporte (CONADE) o los 7 mil 31 millones de pesos que tendrá para el siguiente ejercicio, lo que nos hablaría así a simple vista que la medalla de oro costo en números redondos, 1 mil 249 millones de pesos, cada una de las tres de plata 833 millones de pesos y cada una de las también tres de broce 416 millones de pesos, obviamente dinero de ustedes y mío o sea de los contribuyentes, pero la verdad eso me parece un tanto mezquino.



Pero también le podríamos entrar al tema desde algún otro ángulo que nos facilite la utilización de los números, que al mismo tiempo nos dé la oportunidad de darles una justa dimensión, pero desde la otra cara de la moneda; son 30 deportes reconocidos más subespecialidades, como en el caso de la Gimnasia, Ciclismo, Nado o bien o Voleibol; lograron su pase a Londres solo 10 mil quinientos atletas aproximadamente, de un total de 204 nacionalidades, de los cuales solo 79 tuvieron la fortuna de subirse al podio en al menos en una ocasión; del total de 964 medallas entregadas en Londres, México se queda con seis, ¡ah! verdad que los números pueden ser nuestros aliados.



Y así podría yo seguir en mi loco afán, pero la verdad, la neta, es que prefiero solo reconocer el valor y la entrega personal de cada uno de los atletas olímpicos, de cada uno de los hombres y mujeres que integraron la delegación mexicana que llegaron a esa justa olímpica, más por méritos propios y el sacrificio de sus familias, que por una política integral de la CONADE en la materia; son el producto única y exclusivamente del esfuerzo personal, son sin duda alguna la mezcla exacta de corazón y perseverancia, son el resultado de un arduo trabajo y hambre de destacar, de hacer bien las cosas, de comprometerse con uno mismo, con sus ideales, ambiciones, sueños o proyectos.



Son ejemplo para el mundo entero, dedican su vida a la excelsa  tarea de construir un templo en cada uno de sus cuerpos, forjan su mente y templan su carácter como al mismísimo acero; hacen de su convicción una rutina, y de su rutina una forma de excelencia…después de todo esto, el resultado cuantificado en metros, canastas, dianas, puntos, goles o bien medallas es meramente un ejercicio matemático, ellos están más allá del bien y del mal, son parte del Panteón (del Griego “lugar de todos los dioses”), de la historia misma, del legado de una Nación, son héroes que logran hacer que el mundo gire o se detenga para ver sus proezas, para ver con ojos de admiración e incredulidad la facilidad con que logran tirase un clavado, hacer uso de las barras paralelas, nadar como los mismísimos delfines, saltar alturas in sospechas, correr, levantar el triple de su peso corporal, en fin hacer de su cuerpo una herramienta de precisión milimétrica. Pero no conformes con ser de ese reducidísimo grupo que puede lograr clasificarse para una Olimpiada, llevan su cuerpo a límite, su concentración al máximo y su determinación a niveles que nosotros los mortales no tenemos ni idea y además de todo obtienen una medalla, eso ya raya en lo sublime.



Y no solo eso, sino en el caso especifico de México -con todos sus problemas, carencias y frustraciones- con la consecución de cada una de las primeras seis medallas obtenidas, fueron frotando un bálsamo mágico que nos hizo soñar, incrédulos aún pero esperanzados; pero con la obtención de la de Oro, la vida cambio, se desbordaron las pasiones, se olvidaron los años de frustración, de penaltis fallados, paso a ultimo termino el costo de la canasta básica o la inseguridad de la colonia; existe ahora un antes y un después de esa medalla, se acabaron las críticas, incluidas las mías, ya no más “ratones verdes”, ni  un “ya merito” más, ni mucho menos un “jugaron como nunca, pero perdieron como siempre”, nos callaron la boca y para muestra un botón; un sí se puede y si se pudo, un aquí está el ejemplo cuantos lo vamos a seguir, un referente de vida para las nuevas generaciones que no tienen ni en la memoria histórica ni mucho menos en el imaginario presente el estigma de la derrota…México es grande en todos los sentidos, comprometamos como nuestros atletas a dar la cara por él.







¡Que vivan los Atletas Olímpicos de México!





El Morral del Ciego:

El Morral el siempre ese espacio donde me permito un poco más, donde pongo esa frase que me hizo falta, pero en esta oportunidad prefiero dejarlos con ese buen sabor de boca que nos provocaron las Medallas Olímpicas, con ese impulso que nos comprometerá con nosotros mismos, con ese instante que nos dejo más que una cruda severa, un espacio de reflexión, ya habrá tiempo de hablar de locuras de “complots” o de tarjetas de Soriana o bien si lo prefieren de “refundaciones” partidistas.   




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